27 ago. 2011

Instantánea en la Tierra

Le parece que algo no cuadra, se ven diferentes. Ah, sí, eso es: al posar, de alguna manera, los ángeles han perdido las alas, y los demonios, los cuernos.

26 ago. 2011

Mnemotecnia fallida

Las bodegas repletas de uranio no redituaron nada. Cuando llegó a negociar el precio, le corrigieron: "Te dijimos plutonio, güey, plu-to-nio...".

8 ago. 2011

Fuego amigo

Aunque su madre le dijo que no, que Santa Claus no encontraría a su papá en “la bola”, él confiaba que aún en plena guerra de Revolución pudiera traerlo, así que rezó con todas sus fuerzas por ello.
El día de Navidad, junto al árbol, en una caja muy bonita y vestido con sus mejores galas, halló el cuerpo frío y rígido de su padre.

Pierna envinada

¿Qué les diría a sus hermanos? ¿Qué aparte de que Santa Claus no existía, tampoco habría cena de Navidad? Trabajaban todo el día, como lavacoches, como vendechicles y como payasitos, ¿y ni siquiera cenarían, ya no pavo o esas cosas de ricos, sino lo que fuera?
Llegó el padrastro, con una botella mediada en la mano (pagada por ella y sus hermanos, claro), y por su caminar, no era la primera. Le pasó la mano por el busto incipiente y la jaló, seguramente para hacer con ella lo que siempre había hecho desde que tenía seis años, desde que su madre huyó. Pero esa noche, estaba harta. Una rebeldía imprudente y decidida se apoderó de ella. Estaban en la cocina, y su mano se cerró sobre un objeto duro antes de que el ebrio se diera cuenta…
Esa noche cenaron pierna envinada, y Santa Claus, sin advertirlo, se llevó al padrastro en el camión de la basura.